
Miedo a lo Oscuro
De pequeño le temia a la oscuridad, un terror primitivo que tal vez heredamos por generaciones, con el tiempo ese miedo acestral fue desapareciendo y volviéndose curiosidad, esa que nos hizo avanzar, descubrir los misterios que nos lanzaron al universo (dicen que ahora andamos otra vez por la luna) pero en un giro inesperado de los acontecimientos la oscuridad volvió y cada vez se hizo más presente, asfixiante, aunque ya no le temia. Más bien me sumergía en ella que era como sumergirme en mi y cuando llegaba a su mundo más profundo una figura la rompía. Mi mente le daba forma a una silueta agena difusa que penetraba en la oscuridad como un cuchillo ardiendo, aunque recordemos que realmente no estaba profundo en la oscuridad sino profundo en mis entrañas abriéndose paso en mi asfixia. Unas manos pequeñas que apenas he tocado se abrían paso sin esfuerzos entre mis tormentos. Una luz disolviendo mis miedos pasados, una figura etérea que no conozco, pero mi mente se empeña en recrear como si toda su piel únicamente arropada por las sombras sirviera como portal a una felicidad desconocida y tibia. Ella porta la luz, escribe con ella historias que se leen de un vistazo y en mi mientras avanza reescribió mis miedos. Lo desconocido se volvió tentador, húmedo, como esos besos que no conozco y tal vez nunca me dará. Pero mi mente vuelve le da forma y me dejó llevar por esa oscuridad que la hará más cerca, sus pequeñas manos enexistentes recorrerán mi cuerpo mientras las dejo ser, contar su propia historia que promenten llevarme otra vez a la luna, como si el temor a nunca probar su tacto se volviera el nuevo miedo ancestral.
Imagen tomada de: https://www.instagram.com/p/DV3BXApk0oo/?igsh=eHBveGltdmp1bG9x
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