
Epidemia de robos en la ciudad sólo por el bronce
Eran las seis de la mañana. Don Carlos, el vecino del 3°B, bajó a buscar el diario como todas las mañanas, con pantuflas y los ojos entrecerrados. Al llegar a la puerta principal, sintió una racha de aire frío que no debería estar allí. Y entonces lo vio.

En la pared de granito rojo, donde antes relucía la chapa de bronce pulido del portero eléctrico, solo quedaba un hueco negro y profundo. De ese rectángulo vacío colgaba un manojo de cables finos, un enredo de colores beige, amarillo y algún filamento rojo, como una cabellera desordenada tras una mala noche. En la punta de todo ese desorden, un solitario botoncito blanco de plástico colgaba como un péndulo roto, tocando apenas la pared helada.
"¡Hijos de puta!", masculló Don Carlos, la voz ronca del sueño. Se acercó y vio que los bordes del marco estaban mellados. Estaba claro que no había sido un técnico. No se llevaron la tecnología, se llevaron el peso. Ese bronce antiguo, pesado, que el conserje solía brillar hasta que se veía su propio reflejo, ahora seguramente estaba en camino a una fundición.
Pasaron los minutos y empezó el desfile. La señora del 2°A, esperando un delivery de comida de urgencia; el chico del 5°, esperando a su novia. Todos llegaron a la puerta, presionaron instintivamente el aire donde solía estar el botón, y luego miraron los cables colgando. La conserje llegó con cara de pocos amigos. Se paró frente al hueco y suspiró. "A ver qué dice el consorcio ahora", dijo, resignada.
El edificio, de repente, se había vuelto un búnker silencioso. Doña Rosa, en el último piso, se angustió pensando cómo le avisarían de la farmacia. El silencio en el pasillo, roto solo por el goteo de agua de la vereda reflejada en el vidrio, parecía un grito sudo en la quietud de la mañana. El hueco en la pared de granito no solo mostraba el robo del metal, sino el robo de nuestra conexión con el mundo exterior, dejándonos a todos en una incomunicación forzada por el valor de unos pocos kilos de bronce.
**Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.**

