
Salí de Venezuela a España: No fue turismo, fue VIDA 🇻🇪✈️🇪🇸
@maryfegil29
Posted 2d ago · 6 min read
Salí de Venezuela a España: No fue turismo, fue VIDA 🇻🇪✈️🇪🇸

Empiezo estas líneas contándoles que me fui de Venezuela a España. Y no, no fue por turismo. No fue a pasear, ni a conocer, ni a hacerme fotos en la Puerta del Sol.
Me fui en silla de ruedas, con 1 maleta y mi mamá empujándome. Buscando vida. Buscando una oportunidad. Buscando salud.


Me tocó salir porque tuve una recaída del cáncer y el tratamiento oncológico que me colocaban en Venezuela no lo podía costear ya que sobrepasaba los 1.600$ y el medicamento se llama Trastuzumab y no lo conseguía fácilmente en mi localidad y tenía que mandarlo a buscar a otra ciudad, lo que implicaba pagar fletes porque debía venir en cadena de frío y pagar sobreprecios. Una pesadilla total.
Nos tocó hacer muchas rifas, vender mis cosas, cosas de mi pareja, cosas de mi casa, cosas de mis familiares, hacer tómbolas, bingos, loterías y de todo para recaudar el dinero para poderme colocar el tratamiento y hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance. La verdad la pasé muy mal y cada vez que me ponía una quimio sentía que iba empeorando y eso me frustraba, porque estábamos haciendo todo, hasta lo imposible para lograr ponerme el tratamiento y cada vez estaba más delgada y sin fuerzas. Adicionalmente se me empezaron a inflamar las piernas y no podía caminar, me salieron pelotas en las piernas y la mala noticia es que me estaba agarrando la enfermedad hacia las piernas.
Un día de esos en los que sentía que no sabía qué hacer, me llamó una prima que vive en España, que se llama Kena Marval y ha estado conmigo acompañándome en la distancia siempre y me sugiere: ¿Por qué no te vienes a España?
Y yo le contesté: ¿y cómo me van a atender si yo no tengo papeles para que me atiendan allá? Y ella me respondió que lo intentara y que hablara con mi pareja y mis padres para decidir. Ya que en España a ella la han estado atendiendo y no ha tenido que pasar tantas penurias como las que me han tocado pasar a mí en ese sentido de conseguir los insumos y el medicamento tan costoso. De inmediato tomamos acciones y decidimos que sí, me iba a tener que ir de mi país y que me tenía que ir con 1 sola persona de compañía porque no me podía ir de viaje sola en el estado que estaba en ese momento y se vino mi madre conmigo.
No teníamos pasaporte y de inmediato empezamos con el trámite de sacarnos el pasaporte y en 15 días nos llegó. Luego compramos los pasajes en 800$ cada una y los pasaportes aproximadamente 150$ cada una para un total de 1900$ para viajar y un dinero adicional que teníamos reunido para traernos de efectivo para los demás gastos de comida y hospedaje.
Llegó el día de despedirnos, el día más difícil de mi vida aparte del cáncer ha sido despedirme de mi familia, fue un momento muy duro despedirme de mi segunda madre: "Mi mami Petra", mi padre, de mi hermano, de mi pareja, de mis 3 sobrinos, mi cuñada, mis primas, mis tías, tíos, compadres, ahijados, amigos y vecinos. Ese día fueron todos a mi casa y en vez de una despedida parecía un velorio de tanto llanto, pero a la vez era un llanto de esperanza porque todos sabíamos que era la mejor decisión para mí y me tocaba abrirme a esa oportunidad que Dios me estaba dando de salir a buscar mi salud en otro sitio.


Una de las conversaciones más difíciles fue con mi pareja. Sentarme frente a él y decirle “me tengo que ir” me rompía por dentro. Tenía miedo de su reacción, de que me pidiera que no me fuera, de no saber qué decir. Pero él, sin dudar ni un segundo, me miró y me dijo: “Primero está tu salud, Maryfe. Nos vamos a ver pronto”.

Esa frase me salvó y me partió a la vez. Me salvó porque me dio permiso de irme sin culpa. Me partió porque sabía que el “pronto” iba a doler. De eso ha pasado 1 año y medio. Un año y medio sosteniendo esa promesa de vernos pronto, con videollamadas, con extrañarnos en fechas importantes, con la certeza de que él tenía razón: primero estaba mi salud. Y gracias a esa decisión, hoy puedo contarlo.
También me despedí días antes de mi oncóloga diciéndole que me tenía que ir a España y ella aceptó entendiendo mi situación.
El día 29/10/2024 salimos de la Isla de Margarita a las 4:00 am de mi casa. Yo iba en silla de ruedas y mi mamá me llevaba. No podía caminar por la inflamación en las piernas, por las pelotas que me habían salido. Mi mamá se encargó de la maleta, de mí, de los papeles, de todo.
El vuelo salía a las 6:00 am primero hasta Caracas y en la tarde salía el vuelo de CARACAS-MADRID 6:00 pm. Crucé dos aeropuertos en silla de ruedas, con mi mamá empujándome, buscando que un médico al otro lado del océano me diera la oportunidad que en mi país ya no tenía.

Tocando tierra de España a las 8:30 am (Hora de España) y en Venezuela eran las 2:00 am.
Así que al llegar a Madrid inmediatamente por emergencias me atendieron y me vieron los médicos en el Hospital Ramón y Cajal y comencé con mi historial médico y me asignaron mi primera cita oncológica y ese mismo día me colocaron la primera quimioterapia, yo estaba muy contenta y a la vez asustada, pero feliz porque logré que me atendieran y era lo más importante. Tuve el apoyo de la Cruz Roja, quienes me ayudaron con el proceso de atenderme y poder acceder al sistema de Salud de la Comunidad de Madrid, por la cual estoy súper agradecida siempre porque me han brindado toda la atención que he necesitado sin ningún tipo de malos tratos y me han hecho sentir segura.

Este es solo el inicio de mi historia. En el próximo post les contaré cómo fueron esos primeros días en Madrid, la adaptación, el tratamiento y todo lo que vino después.
