
Vivir en la incertidumbre, es en muchos lugares del mundo, la única constante, la única certeza. Aunque parezca paradójico, tiende a ser así. En mi caso, se trata de una carrera por la supervivencia. Vivo en un país que es noticia absoluta en casi todos los medios de comunicación del mundo. Donde intentar no tener preocupaciones pasa por una de dos opciones posibles; omitir una realidad que es imposible de evitar, o aceptar la realidad y adaptarse. Les seré honesta, no puedo con ninguna... Lo que sí me gustaría hoy admitir es la capacidsd de hallar un rumbo ante el caos más absoluto de mi vida.
https://youtube.com/shorts/xaYWOm0XS-0?si=ubBtVqNlwwdduf0i
No estoy en guerra ni en un conflicto armado pero sí que es evidente el problema. Todos lo podemos ver, sentir y nos afecta en maneras totales... Ahora bien, ¿saben qué es difícil de dejar de sentir? Esperanza. No sé si padezco algún tipo de ansiedad o de ganas incontrolable de estar sin hacer nada pero a veces, la necesidad de estimulación me abruma de formas que no soy capaz de explicar con palabras. Este post, nace como la culminación de mi última caminata por mi ciudad para calmar mis impulsos y al mismo tiempo, darle un sentido artístico al cúmulo de sensaciones que tengo dentro de mí.
¿Será emoción, alegría, miedo (sí, aún más)? No tengo las respuestas. En esta comunidad leí hace un año la confesión de una chica que sentía una abrumadora necesidad de describir la sanación de abandono que provoca el duelo. Y su forma de hacerlo me impactó de tal manera, que más de un año después, podría afirmarse qué este post; parcialmente está inspirado en su catarsis. Su descripción y deseo incontrolable de manifestar su existencialismo. Ella no pretendía dar lecciones morales ni decirte qué (o no) hacer. Sólo describía que la incomprensión de un fenómeno que jamás se ha experimentado hace que automáticamente se infravalore la dimensión de lo que se vive. Deténganse un instante pars analizar esa afirmación, es poderosa...


Ayer me detuve a conversar con mi pareja y charlábamos sobre la posibilidad de futuro De mi hija. 10 años es la edad que tiene hoy, ahora. En mi mente, todavía es una bebé preciosa, indefensa y que necesita mi protección cual madre celosa. Pero objetivamente, cada vez más su crecimiento y desarrollo es evidente... Lo que me lleva a pensar en su futuro, sus posibilidades sus anhelos y sueños... Ojalá no pueda (yo) brindarle la estabilidad para que ella pavimente su camino y venza a las estadísticas y posibilidades negativamente que abruman a nuestra población. Especialmente a la más joven. Desde las cenizas hacia un destino mejor, es la enseñanza que deseo que ella reconozca y respete. Si se quiere, mi legado de madre a hija, de mujer a mujer; de amar a ser amada. Ojalá, yo esté a la altura, ojalá yo sea capaz de dar todo lo que yo no tuve ni pude tener. No únicamente en el aspecto humano, sino que ojalá nuestro país nos brinde un poco menos de incertidumbre y alguito más de calma, certezas y "un mejor destino". A ella, a todos los niños de hoy que será adultos mañana... Ojalá.

All photographs and content used in this post are my own. Therefore, they have been used under my permission and are my property.